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Diseñado bajo los exigentes protocolos de Senadis, este sistema web desarrollado por Applicatta permitirá rastrear y atender las necesidades reales de los vecinos con discapacidad en comunas rurales.

La transformación digital del Estado suele asociarse a grandes ministerios o trámites centralizados en las capitales regionales. Sin embargo, hay cambios con impacto humano que también están ocurriendo en los territorios más apartados del país. En la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, la Ilustre Municipalidad de Laguna Blanca asumió el desafío de modernizar la gestión social que se realiza a través de su Oficina de Inclusión. El objetivo fue diseñar una plataforma web institucional que fuese 100% accesible, inclusiva y libre de barreras para cualquier ciudadano, sin importar su condición física o cognitiva.
Para materializar esta visión, el municipio confió en Applicatta, la empresa viñamarina especializada en el desarrollo de software para el sector público. La nueva plataforma institucional debía romper los moldes tradicionales y alinearse de forma estricta con las pautas de accesibilidad web (WCAG) y los protocolos vigentes del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis).
Esto significó estructurar un código limpio pensado para lectores de pantalla, incorporar contrastes visuales adaptables para personas con baja visión y garantizar una navegación por teclado fluida para aquellos usuarios impedidos de utilizar un mouse tradicional.
El CEO de Applicatta, Guillermo Rearte, expresa que “a través de la iniciativa que se implementará en la Región de Magallanes se busca optimizar desde visitas médicas a domicilio hasta la entrega de ayudas del Estado. La alianza entre la Ilustre Municipalidad de Laguna Blanca y Applicatta demuestra cómo un software con foco en las necesidades de las personas puede eliminar las barreras geográficas y de accesibilidad”.
El verdadero hito de esta colaboración tecnológica llegará con el desarrollo de una herramienta inédita a nivel local: el Registro Comunal de Personas con Discapacidad. Este sistema permitirá a la Oficina de Inclusión del municipio pasar de las antiguas y rígidas planillas de cálculo manuales a un catastro interactivo de su población.
“Gracias a esta aplicación, la comuna podrá cuantificar y caracterizar con precisión a sus vecinos, logrando identificar de manera temprana, por ejemplo, visibilizar a la población infantojuvenil y adulta dentro del espectro autista, un grupo que históricamente ha enfrentado brechas de subrepresentación en las estadísticas de las zonas rurales”, señala Rearte.
Diseño web con sentido
Los beneficios prácticos de contar con datos reales y dinámicos se sentirán en la planificación diaria del municipio. Al cruzar la información clínica con las necesidades del territorio, la plataforma permitirá coordinar de forma automatizada las visitas médicas a los hogares más alejados de esta comuna en la Patagonia. Del mismo modo, optimizará la entrega de ayudas técnicas esenciales como sillas de ruedas o bastones, garantizando que los recursos públicos lleguen exactamente a quien los necesitan. El sistema operará además como un centro de control y trazabilidad que ayuda al equipo municipal para analizar posibles variables ambientales o causas locales que inciden en la discapacidad dentro de la comuna.
Actualmente, esta innovadora aplicación se encuentra en estado de prototipo funcional, lo que abre una ventana de oportunidades única para la administración pública en otras comunas del país. Esto significa que otras municipalidades rurales, de escasos recursos o con alta dispersión geográfica, podrán adoptar este mismo sistema sin tener que costear desde cero la arquitectura del software, acelerando los procesos de inclusión local de norte a sur.
Con este desarrollo, queda en evidencia que la tecnología en el sector público adquiere su verdadero valor cuando se diseña con empatía y sentido de realidad. La experiencia entre Laguna Blanca y Applicatta establece un nuevo estándar técnico y ético para la gestión municipal. Demuestra que derribar las brechas de la discapacidad no es solo un asunto de infraestructura física en las calles, sino también de accesibilidad en los entornos virtuales, garantizando que el derecho a estar integrado y protegido por el Estado llegue de forma efectiva hasta el último rincón del territorio nacional.